Prevén colapso en los municipios del sur si la situación de la gasolina no mejora

Ciudad Bolívar, 15 de junio. Para quienes no tienen el tiempo de permanecer has dos y tres días en una cola para poder surtir un poco de combustible, la solución que les queda es comprar combustible de manera clandestina, cuando un litro del carburante cuesta hasta 20 mil bolívares en el municipio El Callao.

La referida población tiene más de 10 días que no recibe despacho de combustible, donde solo existen dos bombas y las cuales son manejadas por funcionarios del gobierno.

Hace más de 15 días dueños de la conocida “Bomba de Camacho” fueron detenidos y privados de libertad; en tanto que la E/S, a un lado del antiguo cine fue tomada por militares.

Para la población mientras no llegue carburante el número de carro va aumentando y las motos. El medio de transporte de estas localidades es a través de vehículos de dos ruedas, porque pueden llegar a sitios intrincados.

Carlos Chancellor, ex alcalde del municipio Sifontes, señaló que son más de diez días que no abastecen al municipio Sifontes y de seguir esperando pudiera concretarse un colapso, sobre todo en comunidades indígenas.

“Principalmente está paralizada la minería que es la fuente de trabajo de la población, también se paró la ganadería y transporte”.

Tumeremo, El Dorado y la parroquia San Isidro kilómetro 88, paralizados a consecuencia de la escasez de gasolina. Las interminables colas de motocicletas y todo tipo de vehículos, tiene a la población preocupada.

Carlos, asegura que de no llegarse a abastecer de gasolina y gasoil estos sectores cuanto antes, es posible que existan consecuencias graves, e “incluso con pérdidas humanas. No hay la posibilidad de trasladar alguna emergencia que pueda ocurrir en el municipio”.

Uno de los municipios que le llega con mayor frecuencia gasolina es Piar, sin embargo, solo surten dos estaciones de servicio. El municipio Gran Sabana, cumplió diez días sin combustible, Padre Chien, tiene 15 días que no llega carburante.

El malestar se siente en todos lados. Las colas son interminables, aquellos que no pudieron surtir su auto, hoy tampoco lo pueden hacer mañana.

Hasta seis días haciendo cola para poner sólo 30 litros, sin embargo, personas favorecidas pueden pasar por detrás a colocar combustible a su vehículo, situación que permite el “chanchullo”.

Colocar carburantes al carro en los actuales momentos se ha vuelto una odisea  a un costo de sudor y lágrimas. Aunque, algunas personas lo ven como una distracción, tras colocar una mesa de dominó y una botellita al lado para calmar la ansiedad. (Información NPDG – Foto Cortesía).

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